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El ajo es una hortaliza que generalmente responde bien a la fertilización nitrogenada. La carencia de nitrógeno en la planta se manifiesta notoriamente.

 

La fertilización siempre debe ajustarse al resultado de los análisis y teniendo en cuenta el tipo de suelo y desarrollo vegetativo. Estos parámetros se deben tener en cuenta también para saber qué cantidad de fertilizante aplicar.

 

El consumo de fósforo en el cultivo del ajo es muy escaso, por lo que no suele ser necesario hacer aplicaciones extras. El potasio es un nutriente altamente consumido por esta hortaliza, sin embargo los suelos tienden a tener una constitución rica en minerales potásicos.

 

Normalmente el único nutrimento que se presenta de manera insuficiente en el cultivo de ajo es el nitrógeno. Por este motivo se considera necesario la aplicación del mismo a fin de acompañar el crecimiento de la hortaliza.

 

Las aplicaciones se deben hacer en julio, agosto y septiembre. Luego de cada aplicación se debe hacer un riego controlado para evitar el arrastre de abono, puesto que es conveniente aplicar el fertilizante superficialmente para evitar daño en las raíces.

 

Hay que tener precaución de no fertilizar en exceso o de forma tardía para evitar pérdidas por lixiviación y malformaciones en el ajo.



Fuente consultada: inta.gob.ar

 

Imagen extraída de: static.imujer.com